EL PERIODO PREPARATORIO

PLANIFICACIÓN CLASICA

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Voy a empezar este tema con dos noticias, una buena y una mala: la buena es que si habéis hecho las tareas que os he mandado hasta ahora ya tenemos una parte de la planificación preparada. La mala es que si no la habéis hecho tarde o temprano tendréis que hacerlo.

Como os dije, planificar no es solo rellenar una hoja con cruces sino todo el proceso que te lleva por un lado a distribuir el tiempo de forma lógica y por otro a seleccionar exactamente los contenidos que queremos trabajar. Ese es el gran secreto que hará que nuestra planificación no acabe en el cajón el segundo mes.

Efectivamente, si copiamos los contenidos de un libro o de otro entrenador tarde o temprano nos daremos cuenta de que esto no es lo que necesitamos.

En muchos de mis seminarios suelo empezar el tema de la pretemporada con la siguiente pregunta: “De los tres periodos en que dividimos el año, ¿En cuál creéis que el trabajo del entrenador es más importante? (preparatorio, competitivo o transitorio)”. Esta es evidentemente una pregunta con trampa. Suelen estar divididos al 50% los que opinan que es el periodo preparatorio o competitivo. Yo siempre les sorprendo cuando les digo que es el transitorio pero no el de final de temporada sino el inmediatamente anterior a la pretemporada actual. Cuando la pretemporada empieza, los trabajos que os he mandado en los dos temas anteriores deberían estar resueltos.

 

La pretemporada.

La pretemporada es el periodo que se extiende desde el primer día de entrenamiento hasta el primer partido que hay que ganar. Vamos a ver algunas consideraciones al respecto de la duración temporal. Una pretemporada no debería tener una duración inferior a 6 semanas. Ya sé que no es siempre posible y por ello os voy a proponer un par de trucos sencillos. Por un lado podemos alargarla por delante contando como trabajo el que les demos a los jugadores para el final del verano. Evidentemente deberíamos estar seguros de que van a hacerlo o sencillamente contar todo ese trabajo como una semana de entrenamiento.

La otra opción simple es alargar la pretemporada a su final si los partidos que tenemos que jugar son muy fáciles o muy difíciles. El principal objetivo de la pretemporada es que cuando llegue el primer partido importante (que hay que ganar) el equipo esté perfectamente preparado (tanto física como tácticamente).

Objetivos de la pretemporada.

- Alcanzar la alta forma deportiva.
- Cerrar el modelo de juego.
- Volver al hábito de entrenamiento.
- Prevenir el riego de lesiones.

 

Estructura de la pretemporada.

La estructura de la pretemporada depende del nivel y de las posibilidades del equipo. Vamos a ver tres modelos diferentes: el de un equipo normal (equipos séniors no profesionales), el de un equipo de alto rendimiento (equipos séniors profesionales) y equipos en formación (infantiles, cadetes y juveniles).

En éste documento veréis la pretemporada de un equipo normal. En otros dos documentos explicaré las diferencias con los equipo de élite y los de jugadores jóvenes.

Vamos a empezar, entonces, con un equipo normal, de nivel medio, con jugadores que hace dos o tres años que están entrenando en serio.

En este caso dividimos la pretemporada en dos subperiodos: el subperiodo general (para iniciar el trabajo general y dirigido y crear las estructuras básicas del modelo de juego) y el subperiodo especial (dónde aparece la preparación especial y nos aseguramos de un cierto dominio de todos los sistemas de juego que conforman el modelo).

El subperiodo general.

Lo dividimos a su vez en dos partes: un mesociclo introductor y un mesociclo básico.

 El mesociclo introductor debe incluir por lo menos la primera semana de entrenamientos más el trabajo que hayamos dado a los jugadores previamente. En este mesociclo el 100% del trabajo es físico y todo de orientación general: resistencia aeróbica y ejercicios de fuerza general. El volumen de trabajo va en aumento progresivo (en n de repeticiones, minutos de carrera y volumen total de tiempo de entrenamiento)

En función del volumen de trabajo de verano que hayan hecho los jugadores podemos contemplar aquí trabajos con balón. Pero si no ha habido trabajo de verano es ciertamente arriesgado empezar directamente con ejercicios con balón a no ser que estén muy bien preparados (en el bonus de la última lección hablaremos sobre este tipo de tareas).

La segunda parte del subperiodo general es el mesociclo básico, aunque seguramente solo nos durará dos semanas.

En este mesociclo, en la preparación física, pasamos a realizar un 75% de trabajo general y a un 25% de trabajo dirigido. Aunque el trabajo general sea un poco más pesado es muy importante mantenerse en estos porcentajes ya que  es momento de crear la estructura del jugador y acumular trabajo general. Pensemos que una vez empezada la competición,  difícilmente podremos seguir introduciendo trabajo general. En el mesociclo básico llegamos al máximo en el volumen de sesiones de trabajo.